Autocrítica.

El guión en el que estoy trabajando ahora me es muy difícil terminarlo, no puedo avanzar, siempre modifico y agrego escenas al comienzo, pero cuando llego al problema principal, me bloqueo. No sé como seguirlo. Y a su vez, no me convence en lo absoluto la historia, pero es la única que tengo, no puedo crear otra historia, no tengo inspiración en este momento, y a la vez me siento muy presionada, porque si no lo hago bien no paso al segundo cuatrimestre; tengo que competir con 15 personas y cada uno con su guión donde salen elegidos solo dos guiones que después filmaríamos... mis compañeros tienen ideas tan buenas, algunos inclusive tienen más de una y no saben en cual trabajar, y yo tengo solo una que es muy mediocre. Tampoco me siento conectada con mis personajes. Mayormente cuando escribo y creo personajes, realmente los siento, a veces me duele la cantidad de cosas que les hago hacer, cuando fallecen, o les sucede algo me duele a mí, y muchas veces ocupan una gran parte de mis pensamientos, y los tengo presentes. Pero con los que estoy trabajando ahora no los siento, me olvido de como se llaman... no los siento existentes, no sé porqué.
Mi problema es que soy muy crítica conmigo misma, estoy constantemente comparandome con mis pares y me tiro abajo. Comparo mis proyectos, ideas, creaciones con las del resto y las mías siempre las veo con miles de errores y millones de partes faltantes, pero a las del resto las veo excelente.
Es algo que me pasa siempre, en todos los niveles y aspectos, de la vida en sí.
Cuando estudiaba en el secundario de arte, veía mis esculturas, mis grabados, mis pinturas e inclusive mis trabajos prácticos y siempre veía que algo le faltaba. Las veces que he tirado pinturas y esculturas a la basura para empezarlas de nuevo porque no me gustaban, porque eran una mierda, según mi forma de ver mis creaciones. Pero cuando estoy sola, pintando, esculpiendo o escribiendo no veo todo tan mal. Cuando tengo a mi alrededor gente que hace lo mismo que yo, me inhibo.
Hablando de esto con mi madre ayer, ella me dijo que debería volver a ser lo que yo era antes, la antigua Lucía. Que debería ser en mis creaciones como soy en este blog, que digo lo que pienso y lo que siento porque sé que nadie lo lee, sé que nadie me va a juzgar por lo que digo -me confesó que lee mi blog a escondidas-. Pero es algo que me pasa con este blog también, quizá en un nivel menor, pero me sucede igual. Puedo estar tres horas escribiendo una entrada por la cantidad de veces que la edito. Y una vez subida la releo y la sigo editando, y quizás, días más tarde, también lo hago.
Soy así. Me encantaría ser diferente, poder confiar en que no me va a salir todo mal, pero soy muy perfeccionista. Odio eso.

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