Principe de la dulce pena.
La tristeza es mi sangre,
y a su vera, mi vena.
Donde mora de pena,
donde muere de hambre.
Hambre y melancolía,
de que la luna esté llena,
de amoríos y alegrías,
soy el príncipe de la dulce pena.
Un beso es donde tu terminas,
y un abrazo tuyo, mi abrigo.
Tu boca donde allí germina,
mi delirio y mi muerte,
si es contigo.
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