Lex.

Lex:

Ya pasó un mes y una semana sin vos y sigo sin poder superarte. Realmente ya no sé que hacer, extraño tanto llegar a casa y verte ahí.
Todavía te busco... cuando llego de cursar lo primero que hago es ir a tu camita para alzarte y abrazarte... y no estás. Y no vas a volver. Y creo que eso es lo que duele aún más.
Extraño sentir tu pelaje contra mi mejilla, extraño tus ronroneos (y casuales ronquidos), extraño tenerte durmiendo en mi pecho y que al estirarte me pongas tus patitas, que parecían pequeños pompones negros, en mi cara. Te extraño.
Te extraño.
Te necesito.
Te necesito tanto ahora. Siempre que lloré estabas ahí, al lado mío, quizá no entendías que era lo que me pasaba pero aún así estabas ahí. Siempre presente... y desde que te fuiste cambié por completo, y a medida que pasan lo días, la semanas, se hace más difícil no tenerte.
Quizás sea porque fuiste un regalo que me dio Alan, y en alguna forma, al tenerte a vos, lo tenía presente a él... y ahora no los tengo a ninguno. Extraño tanto tu calor.

¿Porqué no puedo simplemente dejarte ir y entender que estás mejor ahora?

Comentarios

Entradas populares