Te busqué

Y te busqué donde nadie osó buscarte, en los precipicios del alma, en las fosas interminables del miedo a no ser reconocida al encontrarte, en el fondo de los ojos de quienes pudieron mirarte, en las manos invisibles de gente que en tu vida pudo tocarte.
Y te busqué en cada palabra que pronunciaste, dibujando con los labios la forma que en el alma quedaron grabadas, en las letras plasmadas con esa clase de amor, tu amor, con el siempre quedaban impregnadas.
Y te busqué en el abismo de mi mente, busqué cada pisada, cada rastro que me llevara a juntar todas las piezas que de vos me consolaban, en los caminos hechos y rehechos de lágrimas saladas y amargas con el rictus de mis labios intentando sonreír y darme ánimo, en las leyendas urbanas que escuchaba y decían que si te dejaba ir volverías a mi después de comprobar que la distancia era muy amarga.
Y te busqué en los amaneceres de soles de invierno, tan pálidos y grises como la niebla que caromomia la esperanza que sobrevivía a la inanición del calor de tu cuerpo.
Y te busqué con la desesperación de quién vive en un desierto, sin el agua bendita oculta en tus labios y sin un mapa que me llevara a vos antes de morir por dentro, resignada a ser lo mejor de mi sin el soporte de un amor intenso que te da el don de ser invencible y feliz aunque el mundo se desmorone sin remedio.

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